Método BEST DATA

El método BEST DATA

Documento del método. Explicación y justificación de la metodología. Fecha: julio de 2026. Aplicación práctica: tutorial de uso en BEST DATA (documento aparte).


Resumen ejecutivo

Este apartado cuenta el método entero en una página, sin justificar nada todavía. Sirve para tener la imagen completa antes de entrar en el detalle. Todo lo que se afirma aquí se explica y se razona en las secciones siguientes.

Qué es. Una metodología estándar con dos piezas: una cartera repartida entre tres grandes clases de activo, y un criterio objetivo para detectar cuándo un mercado ha caído lo suficiente.

El propósito. Es una metodología que elimina la improvisación: unos pasos fijos, objetivos y repetibles que se ejecutan igual cada mes, con independencia de la experiencia de quien los aplica. Los pasos son siempre los mismos; lo que cambia con el aprendizaje es la comprensión de por qué funcionan — y cuanto mejor se entiende el método, más propias se vuelven las decisiones. Por eso sirve igual al inversor experto que al que empieza: el principiante ejecuta el mismo criterio que el experto desde el primer día.

Qué no es. No es asesoramiento financiero, ni recomendación de productos concretos, ni seguimiento de la cartera de nadie. El método define umbrales; quien lo usa decide.

La mecánica, en tres frases.

  1. Se mantiene una cartera de tres clases —renta variable global, renta fija global y oro— y se le aporta una cantidad cada mes.
  2. Cuando una de esas clases —o un sector del mercado— sufre una caída medible según un criterio fijado de antemano, se redirige dinero hacia ella, comprando en la caída sin vender el resto.
  3. Ese criterio de caída es relativo a la historia de cada mercado: no hay un porcentaje único; cada mercado se mide contra sí mismo.

El proceso, cada mes. El método se reduce a un circuito que se recorre entero cada día 1, sin necesidad de recordar nada del mes anterior:

El proceso mes a mes

El circuito mensual completo, con sus dos decisiones. Este mismo diagrama reaparece, ya explicado, al final del documento.

Cómo seguir. Lo que viene explica y justifica cada pieza de este resumen, de lo más general a lo más concreto. Se puede leer entero para aprender el método desde cero, o ir directamente a la sección que interese consultar. El mapa del documento está en el apartado siguiente.


Preámbulo — Qué es y qué no es esto

Es una metodología estándar de dos piezas: un reparto por clases de activo y un criterio objetivo para detectar cuándo un mercado ha caído lo suficiente como para que el método lo considere una caída.

No es asesoramiento financiero, ni selección de productos concretos, ni seguimiento de la cartera de nadie. El método no dice qué comprar ni cuánto dinero poner. Define umbrales; quien lee decide.

El encuadre. Esto no se presenta como la mejor forma de invertir, sino como una que funciona y que está escrita entera. Es una base: se puede usar tal cual, o se puede tomar como punto de partida y configurar. Lo que aquí se llama estándar es una convención declarada de antemano, del mismo modo que el 60/40 es una convención — no una prescripción sobre el caso particular de nadie.

El vocabulario, y por qué es así. A lo largo del documento se habla siempre de mercados y de clases de activo, nunca de productos concretos. Se dan datos y umbrales, nunca veredictos. Y se describe lo que hace el método, no lo que debería hacer el lector. No es un formalismo: es lo que separa una metodología pública y auditable de una recomendación, y es el motivo por el que este documento puede estar escrito y publicado.

Cómo leer este documento

Está construido en capas. Cada apartado repite lo del anterior con más detalle, en lugar de añadir piezas nuevas que solo encajan al final.

Estructura del documento

Mapa del documento: qué hay en cada apartado y en qué orden.

La consecuencia práctica es que se puede parar en cualquier punto. Quien lea solo la sección 1 se lleva las premisas completas. Quien llegue a 3.2 tiene el método entero en su forma corta. Quien siga hasta 3.4 lo ve aplicado a un caso real, paso a paso. Nada de lo que viene después contradice lo anterior; solo lo afina.

Los casos particulares y las situaciones poco frecuentes están apartados en la sección 5, fuera del hilo principal, para que no estorben en la primera lectura.


1. Las bases

Del resumen ejecutivo ya se sabe que el método mantiene una cartera de tres clases y redirige dinero cuando una cae. Esta sección explica de dónde salen esas tres clases y por qué.

Esta sección no contiene ningún número operativo. Explica de dónde sale la estructura sobre la que se apoya todo lo demás: por qué esos activos, por qué esos mercados y qué significa exactamente "riesgo" según a qué nivel se mire.

1.1 Las tres naturalezas

Solo hay tres formas de poner dinero a trabajar en los mercados:

Las tres naturalezas

Las tres naturalezas.

Todo lo demás que se compra y se vende en los mercados es una derivada, una particularización o una mezcla de estas tres. Un sector es una porción de la primera. Un fondo mixto es una combinación. Un producto estructurado es una construcción encima. Por eso el método se apoya en las tres directamente: invierte en el origen, no en una versión recortada del origen.

Una precisión sobre la tercera. La categoría es "activos reales", más amplia que el oro. El método toma el oro como representante porque es el activo real menos dependiente del ciclo de las empresas y el que tiene la serie histórica más larga y limpia — dos condiciones que importan mucho cuando todo el criterio se apoya en leer la historia propia de cada activo. No se afirma que sea el mejor activo real; se explica por qué representa bien su categoría.

Quedan fuera dos cosas que conviene nombrar para no dar la impresión de que se han olvidado. El inmobiliario cotizado se comporta en la práctica como renta variable, y por eso no necesita sitio propio. El efectivo no es un activo de crecimiento, es la posición neutra: el punto de partida desde el que se invierte.

1.2 Los cuatro niveles, y qué se añade al bajar

Cuanto más concreto es aquello en lo que se invierte, más riesgo hay. Eso es sabido. Lo que casi siempre se explica mal es qué riesgo es el que aumenta.

  • L1 — Mercado global. Solo riesgo sistemático: el del conjunto de la economía. No se puede diversificar; es el suelo.
  • L2 — Sector. Tecnología, salud, energía…
  • L3 — Nicho. Un segmento estrecho dentro de un sector.
  • L4 — Activo concreto. Una sola empresa.

Al bajar de nivel el riesgo sistemático no cambia. Es siempre el mismo, el de L1. Lo que ocurre es que se añade una capa de riesgo específico encima:

Los cuatro niveles de riesgo

Los cuatro niveles: el sistemático no cambia, se añaden capas.

La consecuencia es la idea más importante de esta sección, y es la que sostiene todo el método:

El sistemático es el riesgo del conjunto: históricamente se ha recuperado de todas sus caídas, aunque no siempre en el mismo plazo. Una capa específica puede desaparecer y no recuperarse nunca.

La diferencia de fondo no es de intensidad, es de existencia. Un sector puede quedar obsoleto. Una empresa puede llegar a valer cero. El conjunto del mercado no desaparece mientras haya actividad económica. Por eso lo estrecho es más delicado: no porque se mueva más, sino porque puede no volver.

Conviene decirlo sin exagerar en la otra dirección. Que un mercado amplio se haya recuperado de todas sus caídas anteriores es una observación sobre su historia, no una garantía sobre su futuro, y no dice nada del plazo: hay mercados amplios que han tardado décadas en recuperar un máximo anterior. De ahí que este método no se apoye en la certeza de que algo vuelve, sino en dos cosas medibles — que ese mercado se haya recuperado antes y cuánto tardó en hacerlo.

Esas capas están ahí, disponibles para quien quiera asumirlas. El método no las prohíbe; explica qué son y qué cambia al añadirlas.

1.3 Los 11 sectores: el primer escalón por debajo del origen

Los sectores son el nivel L2: la división estándar del mercado global en once bloques de actividad económica. Son el primer escalón por debajo del origen, y por eso son el terreno natural para quien quiera bajar un nivel sin llegar a lo estrecho.

Para poder aplicar el método a un sector hay que entender qué contiene. Los once:

SectorQué agrupa
Tecnología de la informaciónSoftware, semiconductores, hardware y servicios informáticos
Servicios de comunicaciónTelecomunicaciones, medios, entretenimiento y plataformas de internet
Consumo discrecionalLo que se compra cuando sobra dinero: automoción, hostelería, comercio no esencial, lujo
Consumo básicoAlimentación, bebidas, higiene y productos del hogar. Lo que se compra pase lo que pase
SaludFarmacéuticas, biotecnología, equipamiento médico y servicios sanitarios
FinancieroBancos, aseguradoras, gestoras y mercados de capitales
IndustrialMaquinaria, aeroespacial y defensa, transporte, construcción e ingeniería
EnergíaPetróleo y gas: exploración, extracción, refino y distribución, más equipos y servicios
MaterialesQuímica, metales y minería, papel y materiales de construcción
Servicios públicosElectricidad, gas y agua, en actividades reguladas
InmobiliarioSociedades patrimoniales y de gestión inmobiliaria cotizadas

Dos observaciones que ayudan a leerlos. Algunos sectores se comportan de forma opuesta ante lo mismo: consumo básico aguanta las recesiones porque su demanda no depende del ciclo, mientras que consumo discrecional las sufre de lleno. Y algunos son cíclicos por naturaleza — energía, materiales, industrial dependen del ritmo de la economía real mucho más que salud o servicios públicos.

El método no clasifica los sectores en buenos y malos. Esto está aquí porque no se puede aplicar un criterio a un mercado que no se entiende, y porque la historia de cada sector es la referencia contra la que se lee su propia caída.

1.4 Por qué estos tres activos juntos

Las tres naturalezas no solo son distintas conceptualmente: se comportan de forma distinta. Un negocio depende de sus beneficios, un préstamo depende de los tipos de interés, y el oro no depende de ninguna de las dos cosas. Esa diferencia de naturaleza es lo que hace que históricamente sus correlaciones hayan sido bajas, y que combinarlos reduzca el riesgo del conjunto respecto a llevar solo uno.

Conviene decirlo con precisión, porque aquí se exagera mucho: correlaciones históricamente bajas no significa correlaciones garantizadas. No es una propiedad estructural que se cumpla siempre. Hay periodos en los que la renta variable y la renta fija han caído a la vez, y 2022 es el ejemplo reciente y evidente. La herramienta mide esa correlación y, para el conjunto de los tres, la sitúa en 7 sobre 10 — riesgo medio, no mínimo. Ese número es el que hay, y es preferible partir de él que de una promesa de descorrelación que la historia no respalda.

1.5 El horizonte: más de 10 años

Todo lo que viene después asume un horizonte superior a diez años. No es un detalle de contexto, es una premisa de la que dependen los números.

A ese plazo, el papel de cada pieza cambia. La renta variable es el motor: es lo que hace crecer el capital a largo plazo. La renta fija y el oro no están ahí por su rentabilidad, sino como amortiguadores — para que las caídas del motor no obliguen a tomar decisiones precipitadas. Y los periodos de caída dejan de ser un accidente que hay que evitar para convertirse en algo esperable, que ocurrirá varias veces dentro del horizonte, y sobre lo que conviene tener una regla escrita de antemano.

A un plazo corto, nada de esto tiene sentido: no da tiempo a que el motor haga su trabajo ni a que una caída se recupere.

1.6 Por qué el universo estándar es el que es

El método estándar trabaja sobre un universo cerrado: los tres activos de la cartera y los once sectores. No es una lista arbitraria. Todos ellos cumplen dos condiciones que son precisamente las que permiten aplicar el criterio de detección de caídas:

Rentabilidad esperada positiva. Tienen una tendencia estructural al alza. Sin eso, una caída no es una caída: es un descenso hacia donde el activo va de todas formas.

Recuperación demostrada. Han pasado caídas anteriores y se han recuperado de ellas. Esto no es un adorno: es lo que hace que exista un dato de cuánto tarda en volver. Sin caídas previas recuperadas no hay historial de recuperación, y sin historial de recuperación el criterio de este método no se puede aplicar — le faltaría literalmente la mitad de sus referencias.

Estas dos condiciones no funcionan aquí como un filtro que haya que comprobar: se comprueban una vez, al definir el universo, y todos los mercados del estándar las cumplen. Reaparecen como criterio operativo en la sección 6, para quien decida llevar el método a mercados fuera de este universo — que es donde sí hay que verificarlas una por una.


2. La cartera estándar

La sección anterior explicaba por qué estos tres activos. Esta explica en qué proporción y con qué ritmo. Sigue sin haber ningún criterio de detección de caídas: eso es la sección 3.

2.1 Los pesos

El reparto estándar del método es 80 % renta variable global · 10 % renta fija global · 10 % oro.

Es una convención declarada, en el mismo sentido en que lo es el 60/40 clásico: un punto de partida escrito de antemano, no una proporción idónea para el caso particular de nadie. Está publicada precisamente para que se pueda discutir, comparar y, si procede, cambiar.

Hay dos razones detrás de esos números, y conviene separarlas porque responden a preguntas distintas.

Por qué la renta variable se lleva la mayor parte. Es consecuencia directa del horizonte. A más de diez años, la renta variable es el motor: es la pieza cuya función es hacer crecer el capital. La renta fija y el oro no están ahí por lo que aportan de rentabilidad, sino como amortiguadores — para que las caídas del motor sean más llevaderas y no fuercen decisiones precipitadas. Un reparto muy repartido entre las tres apaga el motor; un reparto sin amortiguadores deja la cartera expuesta a un único comportamiento.

Por qué los amortiguadores están al 10 y no a otro número. Esta razón es interna al propio método y solo se entiende del todo al llegar a la sección 4. Cuando el método detecta una caída, desplaza 10 puntos de peso hacia el activo afectado. Con una posición base del 10 %, ese desplazamiento la duplica: pasa de 10 a 20. Si la base fuera del 20 %, el mismo desplazamiento supondría un incremento de la mitad, y el mecanismo perdería casi todo su efecto.

Dicho de otro modo: los pesos base y el tamaño del desplazamiento son la misma decisión, no dos. Están elegidos conjuntamente para que el mecanismo del método tenga un efecto real sobre la cartera sin llegar a desfigurarla.

2.2 La aportación periódica

El método aporta el día 1 de cada mes, de forma sistemática.

La fecha concreta no tiene nada de especial, y es importante decirlo: al comparar distintos días del mes no aparece ninguna ventaja robusta de uno sobre otro. Lo que importa es la regularidad, no la fecha. Se fija un día precisamente para que deje de ser una decisión — cada mes que hay que elegir cuándo aportar es un mes en el que se puede improvisar.

El método no fija el importe. Cuánto se aporta cada mes depende de las circunstancias de cada uno, y no es algo que una metodología estándar pueda ni deba determinar. Lo que sí define el método es qué se hace con ese importe una vez decidido: primero se destina a mantener la cartera en sus pesos objetivo, y solo lo que sobre —el remanente— queda disponible para el mecanismo que se explica en la sección 4.

De ahí se deduce algo que conviene tener claro desde ya: la cartera tiene prioridad estructural. Quien aporte justo lo necesario para mantener los pesos no genera remanente, y por tanto no participa en la parte de sectores. Es correcto por diseño, no una carencia.

2.3 Los tres estados

El método no propone tres carteras entre las que elegir. Propone una sola cartera que puede estar en tres estados, según lo que digan los datos cada mes.

Los tres estados de la cartera

Una sola cartera en tres estados. Los 10 puntos salen siempre de renta variable.

EstadoRenta variableRenta fijaOro
Base — sin señal80 %10 %10 %
Pivote a oro — señal en oro70 %10 %20 %
Pivote a bonos — señal en renta fija70 %20 %10 %

La señal en renta variable no genera un estado propio. Los 10 puntos salen siempre de renta variable, así que no puede desplazarse peso hacia ella misma: cuando el activo en señal es la renta variable, la cartera se mantiene en base. Esto no significa que no haya que mirarla — su caída se comprueba cada mes igual que las otras dos, porque interviene en el desempate (5.1) y en la comparación con los sectores (5.2).

Tres reglas fijan cómo se pasa de un estado a otro:

Los 10 puntos salen siempre de renta variable. Nunca se desplaza peso entre renta fija y oro directamente. El motor cede temporalmente una parte; los amortiguadores no compiten entre sí.

Solo un estado a la vez. La cartera no puede estar pivotada hacia dos activos simultáneamente. Si varios activos del núcleo cumplieran señal el mismo mes, hay un criterio de desempate en la sección 5.

Nada se vende. El cambio de estado no se ejecuta vendiendo posiciones, sino dirigiendo las aportaciones nuevas. El capital ya invertido no sale de la cartera en ningún momento — solo cambia hacia dónde va el dinero que entra.

Esa última regla tiene una consecuencia que merece decirse en voz alta: el estado de la cartera es una lectura mensual, no una posición que se abre y se cierra. Cada mes se comprueba qué dice el criterio y los pesos objetivo de ese mes son los que sean. Si el mes siguiente cambia la situación, cambian los pesos objetivo, sin que nada haya que deshacerse.

Qué es exactamente una "señal", y cómo se sabe si un activo la cumple, es el contenido de la sección 3.


3. El método

Es el corazón de todo. En el circuito del resumen, es la pieza que responde a la pregunta "¿esto ha caído?". Aquí se explica cómo se responde esa pregunta de forma objetiva.

Aquí está el criterio de detección de caídas: la pieza que se aprende para aplicarla por cuenta propia a cualquier mercado, incluidos los que no aparecen en este documento.

Se explica cuatro veces, cada una con más detalle. Quien se quede en 3.2 ya tiene el método completo en su forma corta.

3.1 La idea, en una frase

No existe un porcentaje de caída que signifique lo mismo para todos los mercados. La referencia es siempre la propia historia del mercado que se está mirando.

Una caída del 10 % en un mercado tranquilo, que rara vez se mueve, es un acontecimiento. La misma caída del 10 % en un mercado que se mueve mucho es una semana normal. Comparar ambos con el mismo número no informa de nada.

De ahí se deduce lo que a primera vista parece contraintuitivo: cuanto más volátil es un mercado, más profunda tiene que ser su caída para significar lo mismo. No porque se le exija más, sino porque en su escala esa profundidad es lo habitual.

El método resuelve esto sin ningún número absoluto. Cada mercado se mide contra sí mismo: contra sus propias caídas anteriores y contra sus propios plazos. Un mercado nuevo, del que no se sabe nada, se puede analizar el primer día sin cambiar una sola regla.

3.2 La condición

Una vez que un mercado ha pasado la puerta previa —rentabilidad esperada positiva y recuperación demostrada, lo que se explicó en 1.6—, el método comprueba una sola cosa:

¿La caída actual ha alcanzado la marca de entrada de ese mercado?

Si la alcanza, hay señal. Si no, no la hay. No hay una segunda comprobación, ni un matiz, ni una apreciación sobre si la situación "acompaña".

Cómo se produce una señal

Puerta previa, condición única y lectura de contexto.

Por qué una sola condición

Podría parecer que hace falta comprobar también el ritmo: que una caída muy rápida es más peligrosa que una lenta. El método no lo hace, y el motivo es que esa preocupación ya está resuelta antes.

La pregunta "¿y si este mercado no vuelve?" se responde en la puerta previa, no en cada caída. Un mercado que ha demostrado recuperarse de sus caídas anteriores es apto; uno que no, no entra. Una vez dentro, una caída rápida y una lenta que alcanzan la misma profundidad son la misma caída: la única diferencia es cuánto ha tardado en llegar.

Y como profundizar refuerza la situación en vez de cancelarla, llegar antes no es un problema. Es, si acaso, llegar antes.

Entonces, ¿para qué sirve el tiempo?

Para entender lo que se está mirando. El tiempo informa; no decide.

La marca de entrada se deriva de una rentabilidad anual, así que lleva incorporado un plazo de referencia de aproximadamente doce meses: es el tiempo en el que cabría esperar una caída de esa magnitud. Y las dos referencias históricas de cada mercado —su caída promedio y su caída máxima— no son solo profundidades: cada una tiene también su plazo, porque proceden de episodios reales que tardaron lo que tardaron en desarrollarse.

Con eso, la lectura de contexto se reduce a tres preguntas:

¿Rápido o lento? El tiempo transcurrido frente a los ~12 meses de referencia. Menos, ha ido rápido; más, ha ido lento.

¿Cuánto recorrido de caída queda? La distancia entre donde está y su caída máxima histórica.

¿Cuánto recorrido de tiempo queda? El tiempo transcurrido frente al que tardó aquella caída máxima en tocar fondo.

Ninguna de las tres abre ni cierra nada. Sitúan la caída dentro de la historia del propio mercado, que es información útil para quien va a decidir — pero la decisión no es parte del método.

Eso es el método entero. Lo que viene ahora es cómo se calcula la marca y cómo se leen esas referencias.

3.3 El desglose

Las tres marcas de profundidad

Todo mercado tiene tres referencias de profundidad, y las tres salen de su propio historial:

El eje de profundidad

Las tres marcas. Cifras de ejemplo: las del oro.

La caída promedio histórica es el suelo de la escala: la magnitud de una caída corriente en ese mercado. Sirve para saber qué es lo normal, no para actuar.

La caída máxima histórica es el techo: lo peor que ha llegado a ocurrir. Su función es de contexto, no de límite — indica cuánto recorrido de caída ha llegado a existir en ese mercado. No es una condición de entrada ni un punto de parada.

La marca de entrada está entre las dos, y es la que produce la señal. Se obtiene de una regla, no de una apreciación.

De dónde sale la marca de entrada

A partir de la volatilidad de un mercado se puede derivar qué rentabilidad cabe esperar de él en un año, y con qué probabilidad. Eso produce tres escenarios:

EscenarioCubreQué describe
Frecuente68 % de los casosLos resultados típicos
Realista95 % de los casosLos resultados menos comunes, pero perfectamente normales
Excepcional99,7 % de los casosLos extremos

Cada escenario tiene un límite inferior: la peor rentabilidad anual que cabe esperar dentro de él. La marca de entrada es el límite inferior del escenario realista.

La elección tiene sentido. El escenario frecuente describe lo que pasa constantemente; una caída de esa magnitud no distingue nada. El excepcional describe lo que casi nunca pasa; esperar a eso equivale a no actuar nunca. El realista marca el punto en que una caída deja de ser rutina sin llegar a ser una rareza histórica.

Y como se deriva de la volatilidad de cada mercado, la marca se ajusta sola: un mercado que se mueve mucho tendrá una marca profunda, y uno tranquilo la tendrá superficial. Ahí es donde el criterio se vuelve relativo sin necesidad de introducir ningún ajuste manual.

Un caso particular. En algún mercado la marca así calculada puede resultar más profunda que su propia caída máxima histórica. Cuando eso ocurre, exigirla equivaldría a esperar a que el mercado batiera su peor registro. En ese caso la marca de entrada es la caída máxima histórica. Regla general: entre las dos, la menos profunda.

Qué ocurre por debajo de la marca. Nada especial: la condición sigue cumplida. Que el mercado siga cayendo refuerza la situación, no la cancela — hay más recorrido de recuperación por delante. Esto vale también más allá de la caída máxima histórica.

Las referencias de tiempo

Las mismas dos referencias que dan profundidad dan también plazo, porque proceden de episodios reales:

ReferenciaProfundidadPlazo asociado
Caída promediolo habitual en ese mercadocuánto suele tardar en tocar fondo
Caída máximalo peor registradocuánto tardó aquel episodio en tocar fondo
Marca de entradael punto que produce señal~12 meses, por ser una cifra anual

Al leerlas hay que distinguir dos datos que se parecen y no son lo mismo:

  • Tiempo hasta el mínimo: cuánto tardó la caída en llegar a su punto más bajo.
  • Duración: cuánto lleva abierto el episodio en total. Si la duración supera al tiempo hasta el mínimo, el mercado ya ha dejado atrás el suelo y está remontando.

Una advertencia sobre lo que estas cifras pueden y no pueden decir. El plazo de la caída promedio resume muchos episodios; el de la caída máxima procede de uno solo. Sirve como techo —"hasta aquí llegó lo peor registrado"— y no para estimar qué probabilidad hay de que la caída actual siga profundizando. Que un mercado esté todavía dentro del plazo en el que su peor caída siguió bajando es una observación sobre su historia, no un pronóstico.

Cuándo deja de haber señal

La ventana no se cierra por decisión de nadie. Se apaga por dos vías, la primera que ocurra:

Recuperación rápida. El mercado remonta por encima de la marca de entrada. Ya no hay caída que aprovechar.

Recuperación lenta. El mercado lleva remontando un plazo igual a su tiempo de recuperación promedio histórico sin haber llegado a cruzar la marca. En ese punto la ventana se apaga igual.

El tiempo de recuperación en curso se obtiene de forma directa: duración menos tiempo hasta el mínimo.

Entrada y salida usan así el mismo umbral sobre el mismo eje: la ventana se abre al bajar de la marca y se cierra al volver a subirla.

Si el mercado recae. Si durante la recuperación vuelve a bajar y marca un mínimo más profundo que el de ese mismo episodio, el contador vuelve a cero y todo se evalúa de nuevo desde el principio. Es coherente con lo anterior: mientras siga cayendo, la situación se refuerza.

Cómo se comprueba, en la práctica. El estado de la señal se lee en dos pasos, en este orden:

Primero, la ventana de tiempo. Se comprueba si la recuperación en curso —duración menos tiempo hasta el mínimo— ha alcanzado el tiempo de recuperación promedio del mercado. Si lo ha alcanzado, la señal está apagada, y no hace falta mirar nada más.

Segundo, y solo si seguimos dentro de esa ventana, el valor. La herramienta ofrece la rentabilidad acumulada desde el inicio de la caída; mirando en qué lado de la marca está el mes en curso se ve si la señal sigue activa: por debajo, la ventana sigue abierta; por encima, se ha apagado; si vuelve a cruzar hacia abajo, se reactiva.

Dicho de otro modo: el tiempo habilita y el valor decide. Una recuperación que se prolonga más de lo que este mercado suele tardar cierra la ventana aunque el precio no haya vuelto del todo por encima de la marca. La forma concreta de leer ambos pasos sobre la herramienta se detalla en el tutorial de aplicación, que acompaña a este documento como pieza aparte.

El método no tiene memoria

Es la consecuencia más útil de todo lo anterior, y conviene decirla explícitamente.

No hay nada que recordar. No hace falta saber cuándo empezó la señal, ni llevar la cuenta de meses, ni haber seguido el mercado desde antes. Cada mes se leen los datos y se comprueba la condición; el resultado es el estado de ese mes.

Quien se incorpore a mitad de una caída llega exactamente a la misma lectura que quien la venía siguiendo desde el principio. Eso es lo que convierte esto en un método y no en una interpretación: dos personas distintas, con los mismos datos delante, obtienen el mismo resultado.

3.4 El caso completo, paso a paso

Se aplica lo anterior a un mercado real, con datos reales, hasta el final. Es un ejemplo fechado: describe cómo se lee una situación concreta en un momento concreto, no el estado del mercado en el momento en que se lea este documento.

Mercado: oro. Momento: julio de 2026, con una caída abierta desde marzo.

Paso 1 — La puerta previa. El oro tiene tendencia estructural al alza y un historial extenso de caídas de las que se ha recuperado. Es un mercado apto para aplicar el criterio.

Paso 2 — Las tres marcas de profundidad.

MarcaValor
Caída promedio histórica (suelo)−8,2 %
Mínimo del escenario realista−24 %
Caída máxima histórica (techo)−43 %

El mínimo del escenario realista queda entre las otras dos, así que la marca de entrada es −24 %.

Paso 3 — La caída en curso.

DatoValor
Profundidad alcanzada−24 %
Duración del episodio5 meses
Tiempo hasta el mínimo4 meses
Estadono recuperado

Paso 4 — La condición.

Lectura del caso

La condición y la lectura de contexto sobre la caída en curso.

La caída ha alcanzado exactamente la marca de entrada de este mercado. Hay señal.

Paso 5 — La lectura de contexto. No cambia el resultado anterior; lo sitúa.

¿Rápido o lento? Ha alcanzado la marca en 4 meses, frente a los ~12 de referencia. Ha ido rápido.

¿Cuánto recorrido de caída queda? Está en −24 % y su caída máxima registrada es −43 %. Queda recorrido dentro de lo que este mercado ya ha llegado a hacer.

¿Cuánto recorrido de tiempo queda? Aquella caída máxima tardó 52 meses en tocar fondo. Esta lleva 4.

¿En qué fase está? La duración (5 meses) supera al tiempo hasta el mínimo (4 meses): el episodio ya ha dejado atrás su punto más bajo y lleva un mes remontando. Ese mes es el primero de los que contarían para el apagado por recuperación lenta.

Conviene subrayar lo que estas lecturas no dicen. Que queden 19 puntos hasta la caída máxima no significa que vaya a recorrerlos, ni que sea probable. Significa que, si los recorriera, no estaría haciendo nada sin precedente en este mercado. Es contexto, no pronóstico.

Dónde acaba esto. El filtro devuelve "cumple / no cumple" contra un criterio fijado de antemano, como un termostato. Nada más. Qué hace el método cuando se cumple es el contenido de la sección 4 — y qué hace cada persona con esa información no forma parte del método.


4. Qué se hace cuando hay señal

Hasta aquí, el método solo ha detectado. Una señal es una comprobación objetiva —la caída ha alcanzado la marca—, no una instrucción. Lo que sigue es lo que el método hace con esa señal, y termina en un borde muy concreto: el punto donde el método deja de hablar y empieza a decidir la persona.

Hay dos mecánicas distintas, según dónde ocurra la caída. Conviene no mezclarlas, porque se comportan de forma diferente con el capital.

Dos mecánicas ante una señal

Núcleo y sectores: qué hace cada uno, y qué pasa con el capital.

4.1 En el núcleo: pivote de pesos

Cuando la señal recae sobre uno de los dos amortiguadores —renta fija u oro—, el método desplaza los pesos: mueve 10 puntos desde renta variable hacia el activo en señal. Es el paso de un estado a otro descrito en 2.3. Si la señal recae sobre la renta variable, no hay desplazamiento posible y la cartera permanece en base.

Lo esencial de esta mecánica es lo que no hace: no vende nada. El capital ya invertido permanece donde está. Lo único que cambia es hacia dónde se dirigen las aportaciones de los meses siguientes, hasta que la cartera alcanza los nuevos pesos objetivo. Y cuando la señal se apaga, los pesos objetivo vuelven a 80/10/10, y de nuevo son las aportaciones las que corrigen la desviación — sin vender.

Por eso, en el núcleo, el capital nunca sale de la cartera: pivota dentro de ella. No hay una posición que se abra y se cierre; hay una cartera que cambia de estado.

Esta mecánica está acotada por construcción. El desplazamiento es de 10 puntos y solo un activo puede estar pivotado a la vez, así que la posición en el activo en señal no puede crecer sin límite: llega al 20 % y ahí se queda. No hay riesgo de que el mecanismo desfigure la cartera por más que se prolongue la caída.

4.2 En los sectores: remanente que va y vuelve

Los sectores no forman parte de la cartera de tres activos. Son el nivel L2, y solo entran en juego para aprovechar una caída concreta. La mecánica es distinta.

Cuando un sector entra en señal, el método primero nivela la cartera —dirige a los tres activos lo necesario para mantener sus pesos— y solo el remanente, lo que sobra de la aportación de ese mes, se dirige al sector. Quien no genere remanente no participa; es la prioridad estructural de la cartera que ya se explicó en 2.2.

Aquí el capital sí sale de la base, y tiene un objetivo claro: se mantiene invertido en el sector hasta la recuperación total —hasta que la caída vuelve a cero, es decir, hasta recuperar el pico anterior—. En ese momento el objetivo se ha cumplido y ese capital se traslada a la cartera principal.

Conviene separar dos momentos que en los sectores no coinciden:

  • El apagado de la señal detiene las aportaciones nuevas al sector (por las vías de la sección 3: recuperación rápida o lenta).
  • El cierre de la posición —trasladar el capital a la cartera— ocurre cuando el sector recupera del todo, que puede ser bastante después.

Es decir: cuando la señal se apaga, se deja de meter dinero nuevo, pero lo ya invertido no se retira en pérdida; espera hasta recuperar. Esa es una regla de disciplina, no de rentabilidad: el capital dirigido a una caída no se rescata a mitad de camino.

El riesgo está contenido por diseño. En los sectores solo participa el remanente de las aportaciones de los meses en señal — nunca el capital ya invertido en la cartera. Por muy prolongada que sea una caída sectorial, lo expuesto es el flujo dirigido durante la señal, no el patrimonio. El universo, además, es cerrado: once sectores más los tres activos del núcleo.

4.3 Dónde termina el método

Este es el borde deliberado del método, y es a la vez pedagógico y legal.

Es método todo lo anterior: detectar la caída (sección 3) y la mecánica estándar de respuesta (4.1 y 4.2). Es repetible, está escrito de antemano y dos personas con los mismos datos llegan al mismo resultado.

No es método vincular una señal con la situación particular de una persona concreta — su horizonte, el resto de su patrimonio, su tolerancia, lo que le conviene. Eso no es repetible ni general: es particular de cada uno, y cada cual lo resuelve por su cuenta.

El método llega hasta "la caída de este mercado ha alcanzado su marca, y esto es lo que el método estándar hace en esa situación". A partir de ahí, la decisión es de quien lee. El documento no la toma, no la sugiere y no la acompaña. Ese silencio no es una omisión: es el punto exacto donde termina una metodología y empezaría otra cosa.


5. Casos concretos

Todo lo anterior es el método en su forma limpia. Esta sección recoge las situaciones que se salen del caso corriente: qué pasa cuando coinciden dos señales, cuando los números de un mercado no encajan en el molde habitual, o cuando aparece una pregunta razonable que el hilo principal dejaba en el aire. Nada de esto es nuevo; son consecuencias de las reglas ya establecidas, aplicadas a situaciones particulares.

Se puede leer salteado, buscando el caso concreto que interese.

5.1 Varios activos del núcleo en señal a la vez

Solo un activo puede estar pivotado a la vez (2.3). Si en el mismo mes más de un activo del núcleo cumpliera la condición, hay que elegir uno.

Regla: manda el de mayor caída. No la caída en abstracto, sino la que efectivamente tiene cada uno en ese momento. La comparación incluye a los tres activos, renta variable incluida.

De ahí salen dos desenlaces:

  • Si el de mayor caída es el oro o la renta fija, la cartera pivota hacia él.
  • Si el de mayor caída es la renta variable, no hay pivote y la cartera se mantiene en base: no se le retiran 10 puntos al motor precisamente cuando es el motor el que ha caído.

Esto tiene una consecuencia que conviene decir abiertamente: como la renta variable cae en bruto más que la renta fija en la mayoría de episodios, el pivote a bonos se activa sobre todo cuando la renta fija cae sola — castigada sin que el motor lo esté. Cuando cae acompañada de una caída mayor, manda la otra. No es un efecto colateral: es la prioridad del método expresada en el desempate.

Conviene entender por qué este desempate sí usa una comparación directa entre activos, cuando todo el resto del método es relativo a cada mercado. Son dos cosas distintas:

  • Detectar si un mercado está en caída es siempre relativo a su propia historia. Ahí no se compara con nadie.
  • Repartir entre dos mercados que ya han sido detectados es otra decisión, posterior, y responde a una pregunta distinta: dónde hay más recorrido de recuperación por delante.

La segunda es una preferencia declarada del método, no una contradicción de la primera: entre dos señales igualmente válidas, se dirige el pivote hacia la caída más profunda. Es una situación poco frecuente —las señales del núcleo no coinciden a menudo—, y el criterio existe para no tener que improvisar cuando ocurre.

5.2 Un sector cae a la vez que el mercado global

Un sector es una parte del mercado global con más sensibilidad: cuando el conjunto cae, el sector suele caer más. Por eso, antes de dirigir el remanente a un sector, se comprueba una cosa.

Regla: si el mercado global cae más que el sector, el remanente se queda en la cartera. Solo se asume la caída del sector —que lleva su capa de riesgo específico— cuando ofrece más que la caída del propio mercado global, que no la lleva.

Esta comprobación también es una comparación de caídas actuales entre dos mercados, igual que 5.1, y por el mismo motivo: no se trata de detectar, sino de elegir dónde va el dinero una vez que ya hay caída. En la práctica se cumplirá pocas veces —el sector suele caer más que el índice—, pero cuando se cumple evita asumir riesgo específico sin que compense.

5.3 Varios sectores en señal a la vez

Si varios sectores cumplen la condición en el mismo periodo, el remanente se reparte a partes iguales entre ellos. Es la opción más simple, y reparte el riesgo entre las caídas detectadas en lugar de concentrarlo en una sola.

Esto lleva a una pregunta razonable, que conviene responder abiertamente:

Cuando cae un solo sector, todo el remanente va a él. Cuando caen muchos, se reparte. ¿No concentra el método justo cuando cae un sector aislado, que es la situación de más riesgo específico?

Es cierto que la mecánica reparte más cuando hay más sectores en caída —que suele ser una situación sistémica, la que siempre se ha recuperado— y concentra cuando cae uno solo —más idiosincrático—. Hay tres razones por las que esto no es un problema:

La puerta previa ya filtró. Un sector solo llega a esta situación si tiene rentabilidad esperada positiva y recuperación demostrada. La concentración no ocurre sobre cualquier sector, sino sobre uno que ha vuelto de sus caídas anteriores.

Cada sector se apaga con su propia historia. La señal de un sector aislado tiene su marca y su tiempo de recuperación; se apaga según sus propios plazos, no se prolonga indefinidamente.

Lo expuesto es el remanente, no la cartera. Aun concentrando, lo que se dirige a ese sector es el sobrante de unas pocas aportaciones, nunca el capital ya invertido. El tamaño de lo expuesto está acotado por la propia mecánica.

5.4 La marca calculada es más profunda que la caída máxima histórica

La marca de entrada es el mínimo del escenario realista. En algún mercado, ese valor puede caer por debajo de su peor caída registrada — es decir, exigir la marca equivaldría a esperar a que el mercado batiera su récord histórico de caída.

Regla: en ese caso, la marca de entrada es la caída máxima histórica. Formulación general que cubre ambos casos: la marca de entrada es la menos profunda entre el mínimo del escenario realista y la caída máxima histórica.

Con esto, la señal nunca exige batir un récord para dispararse: como muy tarde, salta al alcanzar la mayor caída que ese mercado ya ha vivido.

5.5 El mercado recae durante la recuperación

Una caída que estaba recuperándose puede volver a bajar y marcar un mínimo más profundo que el de ese mismo episodio. No hace falta ninguna regla especial para esto: está contenido en la propia mecánica.

El tiempo de recuperación en curso se mide como duración menos tiempo hasta el mínimo. Si se produce un mínimo nuevo, el tiempo hasta el mínimo se actualiza a ese mes, los dos valores se igualan, y la resta vuelve a cero por sí sola. El contador se reinicia sin que nadie lo reinicie.

Por eso no existe una "regla de reactivación" aparte: mirar la resta ya lo resuelve. Si da cero, o bien la caída acaba de empezar, o bien acaba de recaer a un mínimo nuevo — y para el método son la misma situación, que es lo correcto.

Una precisión que se deduce de esto y del orden de comprobación (3.3): una señal cuya ventana de tiempo ya se ha agotado no se reactiva por valor. Solo un mínimo nuevo —que reinicia la resta— vuelve a abrir la situación. Mirar el valor en el gráfico solo tiene sentido mientras se sigue dentro de la ventana de tiempo.


6. Configurable

Todo lo anterior es el estándar: un conjunto de parámetros fijados de antemano, escritos y justificados. Pero es una base, no un límite. La herramienta permite mover casi todo, y este apartado explica qué es estándar y qué puede cambiar cada uno.

La distinción importa por una razón de fondo. Lo que este documento define es una convención; lo que cada persona configure es cosa suya. El método no se ajusta a nadie: ofrece un punto de partida declarado y una herramienta que deja modificarlo. Configurar no es que el método se particularice para alguien — es que quien lo usa toma una decisión propia sobre una base común.

6.1 Qué es estándar y qué se puede mover

El estándar es el conjunto de parámetros que este documento fija:

ParámetroValor estándarConfigurable
Composición de la carteraRenta variable global · renta fija global · oroSí — p. ej. renta variable de una zona concreta en vez de global
Pesos80 / 10 / 10
Desplazamiento del pivote10 puntos
Escenario que fija la marcaRealista (95 %)Sí — se puede exigir más o menos profundidad
Tiempo de apagado por recuperación lentaTiempo de recuperación promedio histórico
Reparto entre sectoresA partes iguales

El "está lo bastante cerca" que un lector podría sentir la tentación de aplicar —entrar un poco antes de la marca, esperar un poco más— no es una interpretación del estándar: es una configuración. Quien quiera adelantar su entrada, endurecerla, o repartir de otro modo, lo hace en la herramienta, y eso es perfectamente válido. Lo que el estándar aporta es un punto de referencia declarado del que partir.

Esto resuelve un problema real. Sin una base declarada, cada ajuste sería un juicio improvisado. Con ella, el estándar es la cita de una regla escrita, y cualquier desviación es una decisión consciente sobre esa regla — no una racionalización a posteriori.

6.2 Aplicar el método a otros niveles

El método estándar trabaja sobre los tres activos del núcleo y los once sectores (L1 y L2). Pero el criterio de detección es genérico: funciona sobre cualquier mercado. Quien quiera puede aplicarlo más abajo.

  • L2 — sectores es el nivel estándar por debajo del núcleo, y ya está tratado.
  • L3 — nichos añade una capa más de riesgo específico. Es terreno del usuario, no del estándar.
  • L4 — activos concretos es el nivel de mayor riesgo específico. También del usuario.

Al bajar de nivel, la mecánica del método no cambia; lo que cambia es la naturaleza de lo que se está mirando. Conviene recordar lo de la sección 1.2: cada nivel añade una capa que puede no recuperarse. El método detecta la caída igual de bien en un nicho que en el mercado global, pero en el nicho la premisa de que el mercado vuelve deja de estar garantizada por el simple hecho de existir.

Por eso, fuera del universo estándar, la puerta previa deja de ser automática y hay que comprobarla. Antes de aplicar el método a cualquier mercado que no sea uno de los del estándar, ese mercado tiene que cumplir, verificándolo una por una, las dos condiciones de la sección 1.6:

  • Rentabilidad esperada positiva — que tenga tendencia estructural al alza.
  • Recuperación demostrada — que haya tenido caídas anteriores y se haya recuperado de ellas, porque sin ese historial no existe el dato de cuánto tarda en volver, y sin él el método no se puede aplicar.

Dentro del estándar estas condiciones se dan por cumplidas. Fuera, son responsabilidad de quien configura.

6.3 Criptomonedas

Las criptomonedas son un ejemplo de mercado fuera del universo estándar al que el método se puede aplicar — un caso de L4, con la capa de riesgo específico más marcada.

El método puede leerlas igual que cualquier otro mercado: tienen su volatilidad, su historial de caídas y sus plazos, así que la mecánica funciona. Pero quedan fuera del estándar de forma deliberada, y quien decida aplicarles el método debe pasarlas por la puerta previa de 6.2 con especial atención, porque es justo donde la premisa de recuperación es más frágil.

No forman parte de la cartera, no reciben pivote, y este documento no las trata como una oportunidad de entrada. Se mencionan porque el método, como criterio genérico, se puede aplicar desde un mercado global hasta un sector, un nicho o un activo concreto — criptomonedas incluidas. Dónde se traza la línea entre lo que se usa y lo que no, es decisión de cada uno.


El proceso completo, de un vistazo

Todo lo anterior se resume en un solo circuito que se ejecuta cada mes. No hay que recordar nada del mes anterior: cada día 1 se vuelve a recorrer entero, y los datos de ese momento determinan qué se hace.

El proceso mes a mes

El circuito mensual completo, con sus dos decisiones.

El circuito encadena dos decisiones independientes:

Decisión 1 — ¿en qué estado está la cartera? Se mira si hay señal en alguno de los activos del núcleo (oro o renta fija). Si la hay, la cartera está pivotada (70/10/20 ó 70/20/10); si no, en base (80/10/10). Eso fija los pesos objetivo del mes.

Decisión 2 — ¿a dónde va la aportación? Se mira si hay algún sector en caída:

  • Camino 1, sin sectores en caída. No existe el concepto de remanente: toda la aportación nivela la cartera hacia los pesos objetivo que fijó la decisión 1.
  • Camino 2, con algún sector en caída. Aquí aparece el remanente: primero se nivela la cartera hacia sus pesos objetivo, y solo lo que sobra —el remanente— se dirige al sector o sectores en señal.

Las dos decisiones son independientes: que un sector caiga no cambia si el núcleo pivota, y viceversa. La primera decide la forma de la cartera; la segunda, a dónde va el dinero.

Al final, en cualquier caso, se revisan las posiciones de sector abiertas: si alguna ha recuperado del todo, ese capital se traslada a la cartera principal.

Ese es el método entero, funcionando. Lo que hace cada persona con la información que el método le devuelve —y con qué importe participa— no forma parte del circuito: empieza donde el método termina.


Aplicación en la herramienta

Este documento explica qué es el método y por qué es así. La aplicación concreta —cómo montar las carteras de análisis en BEST DATA, qué datos leer en cada pantalla y cómo seguir el proceso mes a mes sobre la herramienta— se recoge en un tutorial de aplicación aparte, que acompaña a este documento.

La separación es deliberada: este documento se sostiene por sí solo como explicación y justificación del método, sin depender de ninguna herramienta concreta. El tutorial es la guía práctica de uso.


Documento del método BEST DATA · julio de 2026.

Este documento y la metodología que describe son propiedad de BEST DATA. BEST DATA es una marca registrada. Su contenido se facilita con fines formativos e informativos.

El método BEST DATA es una metodología estándar de asignación por clases de activo y detección de caídas de mercado, de carácter genérico. No constituye asesoramiento financiero, ni recomendación de inversión, ni análisis de la cartera de ninguna persona concreta. No identifica instrumentos financieros concretos, no emite juicios de idoneidad y no sustituye el criterio propio de cada inversor ni, en su caso, el asesoramiento de un profesional registrado. Las referencias históricas que contiene describen el comportamiento pasado de los mercados y no anticipan resultados futuros. Cualquier decisión de inversión es responsabilidad exclusiva de quien la toma.